HOMENAJE AL PADRE VALIÑA
En la página
http://www.caminosantiago.org hay una votación para elegir, entre otras cosas, a los diez personajes más importantes en la historia del Camino de Santiago, y en primer lugar figura el PADRE ELIAS VALIÑA
Como homenaje a su figura, publicamos este pequeño artículo referente a su persona.
El camino de Santiago atrajo numerosos peregrinos hasta mediados del siglo XVI, pero ya en el XVII, la gente comenzó a olvidar al Apóstol y el número de devotos que llegaban a Compostela comenzó a disminuir a de forma alarmante, y así continuó los siglos posteriores. Este retroceso tan fuerte de la peregrinación provocó además que los caminos se fueran abandonando por falta de uso.
Esta tendencia cambió a finales de los años 50 del siglo pasado gracias entre otros al Padre Elías Valiña, sacerdote de la parroquia lucense de Cebreiro, que impulsó la restauración del Hospital y Santuario de Santa María del Cebreiro, y renovó la tradicional acogida al pregrino.
Más tarde, en los años 70, el Padre Valiña, comenzó a señalizar el Camino de Santiago, y tramo a tramo, fue marcando con flechas amarillas la ruta desde los Pirineos hasta Santiago, después de esta ardua labor publicó la primera guía sobre el Camino, en los años 80.
La peregrinación comenzó a resurgir en los años 80 del siglo pasado, aunque su explosión se produjo en la década de los 90, con la celebración del Año Santo de 1993, el Xacobeo, una fiesta que se celebró por todo lo alto en España y con la que se quiso conmemorar una peregrinación que representaba el regreso no sólo a nuestras raíces sino a las de toda Europa.
Elías Valiña fue el autor del Inventario Artístico de Lugo y su provincia, elaboró guías para el peregrino y caminante pioneras en su género -como las editadas en 1982 y 1985, que siguen siendo una referencia- y promocionó el Camino con la edición de un sencillo y eficaz boletín. A comienzos de 1960 el Ministerio de Turismo empezaba a comprender la importancia de este antiguo itinerario y se propuso rehabilitarlo. Un año importante para Valiña es 1985, cuando en el marco del I Encuentro Jacobeo en Santiago de Compostela, fue nombrado "comisario jacobeo". El encuentro sentó las bases del I Congreso de Jaca y de la revitalización a partir de éste del Camino con mejoras en los albergues, la señalización, el propio itinerario,.
Elías Valiña Sampedro nace en Lier, en el municipio de Sarria (Lugo), el 2 de febrero de 1929 y muere en diciembre de 1989. A los 12 años ingresa en el Seminario de Lugo, donde continúa hasta acabar los Estudios Eclesiásticos en 1953.
Para completar y ampliar su formación se matricula, en 1957, en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Comillas. Superados con éxito los dos cursos (con cuatro matrículas, siete sobresalientes y un notable) se licencia en 1959.
En este mismo año se presenta a los exámenes de traducción y lengua francesa en el "Institut Catholique" de Paris y obtiene los dos diplomas.
Finalizada esta etapa formativa, es nombrado párroco de O Cebreiro inmediatamente, el 22 de septiembre de 1959, con el anejo de San Antonio de Pedrafita. Desde entonces, el "cura do Cebreiro" dedicará toda su vida a esta comarca, de la que saldrá en contadas ocasiones. Parte del año 1960 lo pasó en Buenos Aires, "por razones de apostolado y otros asuntos afines". Las demás ausencias estuvieron motivadas por razones de estudio e investigación, la mayoría de ellas relacionadas con el Camino de Santiago.
En los años 1961 y 1962 realiza los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca, elaborando una tesis sobre "El Camino de Santiago. Estudio histórico-jurírico" y defendiéndola en esta Universidad el 5 de mayo de 1965.
Elías Valiña fue de lugar en lugar, de Iglesia en Iglesia, por las Universidades europeas, por los foros internacionales... predicando el buen ser de su patria y hablando de la comarca de O Cebreiro, así como de la importancia del Camino de Santiago para la unión europea.
En 1984 emprendió la señalización del Camino de Santiago, con flechas amarillas, desde Francia hasta Compostela. En el trayecto gallego realizó varios trabajos de limpieza, recuperación de tramos perdidos, enumeración kilométrica, etc. Hoy se consideran su trabajo de señalización como la delimitación más segura de los tramos originales de la ruta jacobea. Por todo esto puede decirse, sin duda, que D. Elías fue el más importante conservador y promotor del Camino de Santiago como ruta de peregrinación y turismo. De ahí que fuese nombrado por unanimidad comisario del Camino de Santiago durante el I Encuentro Jacobeo celebrado en Compostela en 1985. Inicia entonces la publicación del Boletín del Camino de Santiago, con la finalidad de promover la creación de asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, que velarán por la conservación de sus respectivas parcelas a lo largo de la ruta.
El origen de la flecha amarilla fue idea de el párroco de Cebreiro, padre Valiña Sampedro, que por los años 70 se le ocurrió pintar flechas para facilitar la labor al peregrino. Lo curioso es que el color no fue una elección meditada, simplemente es que se la regalaron unos camineros que estaban pintando las líneas de las carreteras de la zona, pintura que por aquel entonces era de color amarillo.
Pero su interés por el Camino de Santiago no hizo que descuidara su labor en la comarca de O Cebreiro; al contrario, fue uno de los que más luchó para favorecer el desarrollo económico y cultural de esta zona de la montaña lucense. Nada más hacerse cargo de la parroquia de "O Cebreiro" inició las gestiones para conseguir la restauración de la iglesia, la hospedería y el poblado, en peligro de extinción. La Dirección General de Arquitectura se encarga de elaborar un proyecto de restauración de O Cebreiro y el 7 de abril de 1962 recibe de Francisco Pons-Sorolla y Arnau los planos y el proyecto, iniciándose las obras inmediatamente. El 30 de agosto de 1964 el Santuario ya está restaurado y se procede a la consagración de la Iglesia. Las obras continúan con el poblado: a los vecinos se les dota de casas nuevas y sus viviendas, las pallozas se rehabilitan y pasan a depender de la Dirección General de Bellas Artes. En 1971 se inauguró un Museo Etnográfico con sede en las pallozas
